¿Quién no se acuerda de la niña de Caperucita Roja?
¡Pero la historia de estas cuatro Capuchinhas es otra! Prometemos que acaba bien. Y que no son necesarios cazadores.
Estas Capuchinhas crecieron en la Serra de Montemuro, la octava más alta de Portugal, al norte del distrito de Viseu. En los años 80, cuando emigrar era muchas veces el destino de las jóvenes del interior, una formación en corte y confección cambió el rumbo de estas amigas y les dio confianza en un futuro en su país. Así nació la cooperativa As Capuchinhas. El nombre viene de la tradicional Capucha, capa usada por los pastores de la sierra para protegerse del frío y de la lluvia.
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Hoy, con taller en Campo Benfeito - una pequeña aldea en la sierra de Montemuro, producen ropa en burel, lino y lana, usando telares manuales y técnicas tradicionales. Pero el diseño es contemporáneo y original, firmado por Paula Caria.
El lino, 100 % biodegradable, crudo o blanco, se usa en tejidos de punto y telas manuales. Todo comienza con el urdido de la trama: los hilos se organizan paralelamente antes de ser tejidos.
La lana viene de la Serra da Estrela, también 100 % portuguesa y biodegradable. Se utiliza en sus colores naturales - blanco, castaño o mezclado - o teñida con recursos naturales de la aldea: líquenes para el amarillo, hojas de nogal para el castaño y helechos y ortigas para el verde.
Con estos colores, crean tejidos de punto y telas que abrigan en los días y noches frías. Y está el burel, lana prensada, usada en la tradicional Capucha. También 100 % biodegradable y de la Serra da Estrela, es impermeable e ideal para el invierno riguroso. Tradicionalmente castaño, hoy existe en varios colores y aplicaciones.

El trabajo de las Capuchinhas es un legado: preserva tradiciones y arte artesanal, transmite vivencias y conocimiento a las generaciones futuras. Cada pieza del taller de Campo Benfeito es un agradecimiento a la decisión de estas artesanas - de no partir y de fundar la Cooperativa.

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