Cavaquinho es un cordófono popular portugués de pequeño tamaño, de la familia de la guitarra, con tapa y fondo planos y cuatro cuerdas. El Minho, en el norte de Portugal, es su tierra por excelencia. Se toca sobre todo rasgueado, marcando el ritmo y la armonía de la música de fiesta.
Origen e historia
El origen exacto del cavaquinho es discutido. Algunos estudiosos apuntan a una influencia española, pero sin fecha cierta de llegada. Lo que se sabe es que echó raíces en el Minho, en las rusgas, los grupos que animan romerías y fiestas con cantos y bailes. Existió también un tipo lisboeta, con el diapasón elevado y diecisiete trastes. En Coímbra, donde fue común, lo desplazó la guitarra. Con la emigración portuguesa, el cavaquinho viajó por el mundo. Llegó a Madeira, donde se llama braguinha, a las Azores, a Brasil y a Cabo Verde. Según los estudios reunidos por el Museu do Cavaquinho, emigrantes portugueses lo llevaron a Hawái en 1879, donde dio origen al ukelele.
Cómo se hace
El cavaquinho minhoto tiene el mástil raso, al nivel de la tapa, y doce trastes. El etnólogo Ernesto Veiga de Oliveira describe un ejemplar típico de unos 52 centímetros de largo total. Tradicionalmente la tapa es de pino, tilo o álamo, y los aros y el fondo de tilo, nogal o cerezo. Las cuerdas pueden ser de tripa o de acero. Hay varias afinaciones. Entre las más comunes están re, sol, si, re y sol, sol, si, re, de grave a agudo, aunque en el Minho cambia según la pieza y el músico. Hoy, lutieres como Diogo Valente usan también maderas seleccionadas, como abeto Engelmann, ébano de Camerún, cocobolo o pau ferro, todas talladas a mano. En su taller, cada instrumento tarda cerca de mes y medio en estar listo.
De dónde viene
El cavaquinho es el cordófono del Minho, presente en las rusgas y las fiestas del norte de Portugal. Sigue construyéndose en talleres de lutería de todo el país. Instrumentos Valente tiene su taller en Aveiro. Diogo Valente aprendió con el maestro José Gonçalves y, en 2023, fue nombrado Miembro Honorario del Museu do Cavaquinho, en reconocimiento de su papel en la continuidad de la lutería en Portugal.
Cómo reconocer un cavaquinho artesanal
Un cavaquinho hecho a mano se nota en los detalles. Las maderas se eligen una a una y el acabado es limpio, sin excesos. Los encolados y los trastes están bien asentados. El mástil es recto, para que las notas suenen afinadas a lo largo de todo él. El sonido debe ser claro y equilibrado en las cuatro cuerdas. Un instrumento de lutier está hecho para durar y a menudo pasa de una generación a la siguiente.
Dónde comprar
En Ra‑Ro encontrará el Cavaquinho de gama de lujo de Instrumentos Valente, construido a mano por Diogo Valente. Del mismo taller llegan la Viola Braguesa, otro cordófono del Minho, y la Viola Campaniça, ligada al cante alentejano. Para conocer mejor a estos parientes del cavaquinho, lea sobre la viola braguesa y la viola campaniça, o consulte el Índice Ra‑Ro.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el cavaquinho y el ukelele?
Son parientes cercanos. El ukelele nació en Hawái a partir de cordófonos llevados por emigrantes portugueses a finales del siglo XIX. El cavaquinho conserva sus propias afinaciones y la tradición del rasgueado minhoto.
¿Cómo se afina un cavaquinho?
No hay una sola afinación. Una de las más comunes es re, sol, si, re, de grave a agudo. En el Minho se usan varias otras, según la pieza y el músico.
¿Cuánto se tarda en hacer un cavaquinho artesanal?
En el taller de Instrumentos Valente, en Aveiro, cada instrumento tarda cerca de mes y medio en estar listo. Todo el trabajo se hace a mano.























